Ciudad de México, octubre de 2025. – En el marco de las celebraciones por el Día de Muertos, la experiencia inmersiva Odisea México se viste de flor de cempasúchil para rendir tributo a una de las tradiciones más emblemáticas del país: la celebración michoacana en torno al Lago de Pátzcuaro.
Esta propuesta multisensorial, compuesta por 25 salas interactivas, busca conectar al visitante con la riqueza cultural y natural de México mediante el arte, la luz y la tecnología. En estas fechas, la sala dedicada a Michoacán se convierte en el corazón del recorrido al recrear la atmósfera única que ha hecho célebre a este estado durante la festividad.

Reconocida por la UNESCO desde 2018 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la tradición purépecha que honra a los difuntos transforma cada año el paisaje del Lago de Pátzcuaro en un escenario de devoción y belleza: altares llenos de flores, velas, frutas y pan de muerto, además de las canoas iluminadas que surcan el agua entre cantos y oraciones.
En Odisea México, esa magia se traslada al corazón de la capital. Aromas de incienso y cempasúchil, caminos de pétalos y una ofrenda tradicional permiten a los visitantes experimentar la emoción de esa noche en la que la memoria florece entre la luz.
El recorrido continúa en la Sala de Alebrijes, inspirada en las criaturas fantásticas creadas por el artesano Pedro Linares en la década de 1930. Esta instalación combina esculturas monumentales, proyecciones y efectos visuales que dan vida a los seres híbridos nacidos de un sueño, recordando que la fantasía también forma parte de la eternidad.

“Pedro Linares soñó con un bosque lleno de criaturas que le repetían la palabra ‘alebrijes’. Al despertar, las recreó en cartón y papel maché, y hoy son parte del imaginario espiritual mexicano”, se destaca en el recorrido.
De acuerdo con datos del INEGI, el 78% de los hogares mexicanos coloca un altar cada año, una muestra de que la tradición no solo se mantiene viva, sino que evoluciona a través de nuevas expresiones artísticas y tecnológicas.
Con esta propuesta, Odisea México busca ser un puente simbólico entre lo terrenal y lo espiritual, invitando a las familias y visitantes a redescubrir la esencia de una celebración que transforma el duelo en color y la ausencia en gratitud.
Porque en México, la muerte no se lamenta: se recuerda, se canta y se celebra.











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