El mundo del espectáculo mexicano está de luto por la muerte del actor Otto Sirgo, quien falleció el pasado 29 de septiembre de 2026, a los 79 años. La Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) confirmó la noticia y destacó la amplia trayectoria del intérprete en teatro, cine y televisión. Hasta el momento, las organizaciones gremiales no han informado públicamente la causa de su fallecimiento.
Nacido el 19 de diciembre de 1946 en La Habana, Cuba, Otto Sirgo Haller perteneció a una familia estrechamente vinculada con el mundo artístico. Hijo de los actores Otto Sirgo y Magda Haller y nieto de la reconocida actriz Conchita Gentil Arcos, encontró en la actuación una vocación que desarrollaría durante más de cinco décadas en México.
Su llegada al país ocurrió en 1968 y poco después comenzó a construir una carrera que lo llevaría a convertirse en uno de los rostros reconocibles de la televisión mexicana. Su debut profesional se produjo a finales de los años sesenta y, en 1969, participó en la telenovela Honor y orgullo, iniciando una extensa relación con el género que marcaría buena parte de su trayectoria.
A lo largo de los años, Sirgo participó en alrededor de 50 telenovelas, además de numerosas obras teatrales y producciones cinematográficas. Entre sus trabajos más recordados se encuentran Rosa salvaje, Lazos de amor, Alcanzar una estrella II, Por un beso, Niña amada mía, Sortilegio y Tres veces Ana. Su capacidad para interpretar personajes de distintas características le permitió mantenerse vigente ante varias generaciones de espectadores.
Uno de los momentos destacados de su carrera llegó con Alcanzar una estrella II y Lazos de amor, producciones por las que recibió el Premio TVyNovelas como Mejor Actor de Reparto, en 1992 y 1996, respectivamente. En 2015 también fue reconocido con el Micrófono de Oro por Excelencia Artística.
También fue director de escena
Pero su trabajo no se limitó a la actuación. Sirgo también desarrolló una faceta como director de escena y estuvo detrás de producciones televisivas como Papá soltero, Dos mujeres en mi casa, Agujetas de color de rosa y El alma no tiene color. En cine participó, entre otros proyectos, en Por la libre, estrenada en 2000.
Durante sus últimos años continuó trabajando frente a las cámaras. Participó en producciones como Falsa identidad, Vencer el pasado, Eternamente amándonos y Juegos interrumpidos, demostrando que su relación con los escenarios y la televisión permaneció vigente hasta el final de su vida.
Su último periodo profesional incluyó además participaciones en proyectos recientes, mientras que su trayectoria fue reconocida por colegas y asociaciones del medio como la de un intérprete que dedicó más de medio siglo a la industria del entretenimiento.
Con la muerte de Otto Sirgo desaparece una figura perteneciente a una generación de actores que ayudó a consolidar la tradición de la telenovela mexicana. Sus personajes, su trabajo teatral y su faceta como director forman parte de una carrera que trascendió décadas y que dejó una presencia permanente en la memoria de quienes siguieron su trabajo en la televisión, el cine y los escenarios.











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